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La vida de un autobús

 



Un autobús nace cuando un empresario lo elije en el catalogo como una excelente opción para ponerlo a trabajar en su ruta, acude a las instalaciones de la armadora para solicitar al nuevo miembro de su flotilla, especifica el color y la configuración de su interior.



Luego viene el proceso de armado, con mucho cuidado se ensambla desde la nada, el primer paso es hacer el chasis y colocar el motor, en algunos casos esta parte la trae el cliente desde otro lugar, ya armado con motor, suspensión, tanques de fluidos, tablero de control, etc. En la armadora le colocan la carrocería tomando en cuenta todos los detalles que el cliente solicito, hay quienes dejan al cliente personalizar hasta el último detalle, y hay quienes les gusta ver a sus buses mas homogéneos.



Unos meses después el recién nacido autobús es entregado a su dueño, quien a su vez asigna a un profesional para que lo maneje de forma cotidiana, depositando en el la confianza de que le dará el cariño necesario al ser su herramienta de trabajo. De la armadora se van directo a los patios empresariales, donde es bautizado en una ceremonia muy emotiva.



Los autobuses más bonitos y grandes usualmente empiezan su trabajo en líneas de lujo, ejecutivas o en la primera clase, por lo que transitan en las mejores autopistas y caminos, con los pasajeros mas cuidadosos y en viajes directos; ahí son mimados en mantenimiento ya que todas las líneas buscan dar la mejor experiencia de viaje.



Unos años después, cinco en las mejores líneas, diez en las que mas optimizan; el autobús deja de estar en los servicios de lujo o en primera clase, la edad lo lleva a una vida más complicada, se acaba la vida cien por ciento en autopistas y llega a los servicios económicos, donde igual y puede llegar a dar un servicio directo de autopista como andar en localidades conectadas con caminos angostos llenos de baches; también empieza a sentir la vida ruda del barrio, paradas en todas partes, pasajeros de pie; pierde sus sanitarios y aplicaciones de alto lujo.



Conforme pasan los años la vida se le va complicando al autobús, llega cada día a caminos mas difíciles y su mantenimiento se enfoca mas en mantenerlo rodando, aunque puede tener suerte y estar en un grupo transportista que incluso sus unidades económicas son cuidadas al máximo.



Casi una década después de pasar a económicos es retirado a las naves del olvido, donde puede tener diferente destino, uno es mantenerse en servicio en calidad de reserva, ahí puede atender cualquier cosa e incluso llegar a ser urbano de forma temporal; o puede que sea vendido a un particular que busque colocarlo a trabajar como unidad de renta turística.



Son pocos los que llegan hasta turismo, en el punto en que ya son muy viejos su destino es el abandono en un lote particular para de ahí pasar a la destrucción, donde su alma será transferida a una nueva unidad, siempre y cuando este vigente algún programa de chatarrización.



Una vez pulverizado sus restos se llevan a una fundidora donde será transformado en otra cosa.

Pero a veces, muy contadas ocasiones, uno sobrevive como pieza de colección en manos de un amante de los autobuses, quien lo conservara guardado como todo un tesoro.



Este es el ciclo de vida y es así porque la norma oficial mexicana establece los tiempos que cada vehículo debe de permanecer dando servicio de pasajeros, lo que va ligado a su año de fabricación; esto obedece al hecho de que siempre se debe de tener la flota mas segura para mover personas. Pasados los 25 años de su fabricación solo queda tenerlo de colección o chatarrizarlo para obtener un bono para adquirir uno nuevo.

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