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Un Viaje en ADO Platino

Como ya es tradicional, comprar un boleto para ADO, en especial para su servicio de lujo es toda una odisea, hay que tomarlo con calma y mucho tiempo de anticipacion. En la terminal de Villahermosa despues de media hora en que la chica de taquilla de servicios de lujo atendio a tres personas por fin toco nuestro turno. Muy cordialmente, raro para ser ADO, la muchacha atendio todas las dudas, pero dijo que el seguro que ofrecen no se puede pagar con tarjeta de credito, asi que no nos dio seguro de cobertura extendida. Lo que llamo la atencion fue que el autobus iba vacio, igual porque estabamos comprando tres dias antes. Por cierto, ya no dan portaboletos.

El dia indicado nos presentamos dos horas antes en la sala exclusiva de Villahermosa para pasajeros del ADO Platino, un guardia de escasa estatura nos vio con mala cara, arrebato el boleto y despues de descifrar lo que decia cambio su actitud abriendo la puerta. La sala en si es un reducido espacio de techo bajo y escasas sillas, eso si, ya cuenta con enchufes electricos, solo que en una sola zona, lo que hace que sea sumamente divertido desenredar cables con los compañeros de viaje. la sala tambien cuenta con WiFi con clave, lo que lo hace muy rapido, solo que el empleado que nos dicto la contraseña hablaba algo raro, lo que hizo muy tardado el intento de conexion. En la planta alta la sala cuenta con sanitarios gratuitos en estado normal para una terminal de autobuses, pero deplorable para un servicio de lujo. En la sala hay periodicos, un poco atrasados pero igual y servian como acervo historico.



Nos enteramos que en la TAPO ya hay servicio de regaderas en la sala de ADO Platino, solo cuesta 110 pesos, pero eso si, le incluye su shampoo, jabon, rastrillo, toalla femenina y sandalias, incluso le dejan usar una toalla.
El equipaje se documenta media hora antes de la salida, asi que hasta las 21:30 nos desafanamos de la mochilota. A las 22:00 horas no anunciaban el autobus. a las 22:06 el guardia mal encarado pego su clasico grito anunciando la salida, presurosos al autobus fuimos a recoger una lata de refresco bien fria, audifonos, antifaz, una pastilla para el aliento y gel antibacterial. Abordo encontramos mullidas almohadas y una cobija.
El conductor se presento amablemente y salimos rumbo a Merida.
Como el autobus iba casi vacio pudimos constatar que la fila individual es insufrible en cualquier asiento, el espacio es minimo. En las filas compartidas si haye spacio, epro no recomendamos viajar hasta adelante, los descansapiernas de esos lugares son muy malos. pero los demas asientos son en exceso comodos, la tela se sentia uave y el respaldo bastante comodo, de lo mejor que hemos probado en este tipo de servicios.

Se extraña la mampara trasera, pero se agradece la cafeteria funcional y los dos sanitarios.
las conexiones electricas estupendas pero el WiFi brillo por su ausencia. Las pantallas son de las mas pequeñas de Actia, pero han renovado su contenido recientemente.
La cobija, aunque paresca extraño, si ayuda a descansar un poco mas en el autobus, tanto que ADO nos tendra que cobrar una.
Un detalle que nos llamo mucho la atencion fue que se turnaron dos operadores para el viaje de escasas ocho horas, bien por la seguridad y atencion de ADO Platino. La llegada fue a Merida a las seis y media de la mañana, solo media hora despues de lo programado, pero el conductor se despidio amablemente pasajero por pasajero.
El servicio en si es bueno, pero sin llegar a los niveles que pretende la publicidad del grupo, los precios se nos figuran un poco caros pero al ser la unica opcion no hay mucho de donde escoger.

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