DEL EXCELSIOR
El narco emponzoña las carreteras del país
Corresponsales
La inseguridad en las carreteras de México va en aumento, y tiene diferentes rostros. Los asaltos a transportistas —fenómeno que ayer describió Excélsior— son sólo un aspecto del problema: el narcotráfico ha contribuido, con una abundante dosis de sangre, a hacer de las autopistas nacionales zonas de riesgo.Las persecuciones, el abandono de cuerpos de ejecutados, los asesinatos, los narcorretenes y las balaceras se han multiplicado, dejando un rastro de víctimas —algunas de ellas inocentes— y de miedo.Por esta razón, la presencia de policías y militares en esas vías, sea mediante retenes oficiales o convoyes, también ha crecido, lo que, sin embargo, no ha logrado atajar el problema. De hecho, algunos miembros de las fuerzas de seguridad se han visto involucrados en tiroteos que han dejado civiles muertos, y Estados Unidos ha pedido a sus ciudadanos evitar determinadas vías, como las de Nuevo León y Tamaulipas, “debido al mayor riesgo de violencia en las carreteras”, según la advertencia del Consulado emitida a principios de marzo pasado.El 28 de marzo, narcotraficantes que operaban un retén en el municipio serrano de Pueblo Nuevo, Durango, acribillaron a diez jóvenes, entre ellos siete menores, que habían ido a cobrar apoyos de un programa federal. Cinco días después, un enfrentamiento entre sicarios y militares ocurrido en la autopista Reynosa-Nuevo Laredo, en Tamaulipas, dejó dos niños muertos por esquirlas de granada y 13 integrantes de una familia lesionados. El Ejército se deslindó de las muertes, arguyendo que la granada no era de las que emplea el instituto armado, sin embargo, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos aún investiga el caso.Pero no sólo el norte del país padece este flagelo. Las inmediaciones del circuito exterior del Estado de México se han convertido en “panteón clandestino”: ahí se suelen arrojar cuerpos de personas asesinadas.Tan solo el 9 de abril fueron encontrados los cuerpos de cuatro decapitados metidos en bolsas, a la altura de la colonia Media Luna, en Ecatepec. Según estimaciones de las policías municipales y de la Agencia de Seguridad Estatal, entre este municipio y Nezahualcóyotl se han encontrado por lo menos diez cuerpos.Esta no es la única razón que ha vuelto inseguras las vías que atraviesan la entidad. La México-Puebla y la México-Pachuca menudean en asaltos. De hecho, en esta última autopista opera, desde año pasado, un grupo que se ha denominado Los Bandidos de Río Frío, que a la altura de esa localidad de Ixtapaluca colocaba retenes para perpetrar asaltos. Por estas causas, las carreteras que cruzan por municipios del sur del estado se han convertido en las vías de comunicación más vigiladas por las autoridades. Son vías como las carreteras Toluca-Ixtapan de la Sal; a Mexicalcingo, a Tenango, hacia Villa Guerrero o Valle de Bravo.Según fuentes policiacas, por varios años grupos ligados a Los Zetas y a La Familia Michoacana han pretendido controlar el sur de la entidad para establecer un centro de operaciones en la región centro del país. Una situación similar padece Baja California. En el Boulevard 2000, una vialidad que permite trasladarse a Playas de Rosarito sin necesidad de entrar a la zona urbana de Tijuana, se han encontrado decenas de cadáveres de personas ejecutadas dentro de la guerra entre cárteles que inició en 2008 entre las organizaciones de Tijuana y Sinaloa.No obstante, la Secretaría de Seguridad Pública considera que son seguras las carreteras y autopistas de la entidad, ya que prácticamente no se registran asaltos a conductores ni robos de automóviles.En estas vialidades se instalaron además retenes militares en los tramos San Luis Río Colorado-Mexicali, Mexicali-Tecate (a la altura de la Laguna Salada), Tijuana-Ensenada y San Quintín-Ensenada (en El Zorrillo) y volantas federales en la red carretera.En Durango, en tanto, las caminos más peligrosos se encuentran en los municipios de Pueblo Nuevo, San Bernardo, Santiago Papasquiaro, El Oro, Guanaceví y Vicente Guerrero.En los caminos vecinales de Pueblo Nuevo, ubicado al suroeste de la entidad, son comunes los narcorretenes. Ahí, en los últimos 15 días, han sido despojados cinco familias y tres hombres de sus vehículos. Además agentes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) sostuvieron un enfrentamiento contra integrantes de retenes falsos en el tramo de los poblados Pino Gordo y Chavarría.La delegación de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en Durango ha denunciado siete asaltos durante el último año en carreteras de esta entidad. De hecho, los recursos que se han llevado los delincuentes corresponden a ese programa.
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