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MÁS ALLÁ DE UN BLOQUEO: LA ANGUSTIA DE UNA FAMILIA Y LA NEGLIGENCIA DEL TRANSPORTE EN EL CASO DE JOSÉ LIZÁRRAGA




La tarde de este sábado, la desesperación y el terror se apoderaron de los familiares de José Lizárraga, un menor de apenas 14 años. Ante el temor inminente de que el joven hubiera sido secuestrado, la familia tomó la drástica decisión de bloquear la carretera México 15, a la altura de Vícam. En un país donde la desaparición de personas es una herida abierta, el miedo ciego y el dolor desgarrador que provoca la simple idea de perder a un ser querido y no volver a verlo, llevó a esta familia a hacer lo que fuera necesario para ser escuchados.

Afortunadamente, la historia no terminó en tragedia. Horas después se dio a conocer que el menor se encontraba a salvo; tras una fuerte discusión o "berrinche" familiar, José había decidido irse por su cuenta hacia Ciudad Obregón. Sin embargo, este desenlace saca a la luz una alarmante realidad que no puede pasar desapercibida: la profunda irresponsabilidad de las líneas de autobuses. Resulta indignante e inaceptable que las empresas de transporte permitan que un menor de edad compre un boleto, aborde un autobús y viaje completamente solo sin que el personal le exija mostrar una sola identificación. Esta grave omisión en los protocolos de seguridad pone en riesgo constante a niños y jóvenes, facilitando fugas que podrían terminar en manos de la delincuencia.

El bloqueo de más de cinco horas afectó severamente a cientos de conductores, transportistas y camiones de carga que circulaban por esta importante vía. Si bien es innegable que los derechos de terceros a transitar libremente deben respetarse y que la manifestación no debe convertirse en una licencia para paralizar a miles de ciudadanos, también es necesario tener empatía ante la angustia asfixiante de unos padres que creían a su hijo en peligro.

José fue localizado sano y salvo en Cajeme, pero este incidente no debe quedar como una simple anécdota vial. Debe ser un enérgico llamado de atención a las autoridades para sancionar y regular estrictamente a las líneas de autobuses, a fin de que dejen de priorizar la venta de un pasaje por encima de la seguridad e integridad de los menores.

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