Estrella de Oro
Con más de un siglo de historia recorriendo las carreteras nacionales, Estrella de Oro se ha consolidado como un referente del transporte de primera clase en el estado de Guerrero. Tras 104 años de operación ininterrumpida, su presencia es fundamental en la conectividad entre la Ciudad de México y el vibrante Puerto de Acapulco, extendiendo su alcance por toda la Costa Grande hasta llegar a Zihuatanejo y Lázaro Cárdenas. Asimismo, mantiene una red estratégica que enlaza Chilpancingo con destinos clave como Iguala y la pintoresca ciudad de Taxco, internándose incluso en la zona de la sierra hacia Ciudad Altamirano, Teloloapan y Arcelia.
Tras enfrentar diversos desafíos financieros, la empresa fue adquirida por Mobility ADO, integrándose plenamente a su ecosistema corporativo bajo un modelo de alta eficiencia operativa. Esta transformación ha permitido que la línea mantenga estándares de calidad superiores a precios sumamente competitivos, optimizando sus márgenes de utilidad sin sacrificar la experiencia del viajero. Un aspecto distintivo de su flota actual es el uso de autobuses Volvo provenientes originalmente de su gama Pluss, lo que garantiza un equipamiento premium que incluye asientos reclinables, aire acondicionado y pantallas de entretenimiento ambiental. Lo más relevante para la seguridad y comodidad del usuario es que el servicio opera exclusivamente con pasajeros sentados y realiza escalas únicamente en las terminales oficiales de la empresa.
Al formar parte del grupo ADO, los viajeros cuentan con el beneficio de la compra anticipada a través de su plataforma digital, donde es posible encontrar descuentos de hasta el 60%. Aunque la ruta directa entre México y Acapulco es operada actualmente por la versión de lujo, Estrella de Oro Pluss, la línea de primera clase mantiene una actividad constante en la Terminal de Autobuses del Sur, ofreciendo salidas hacia diversos puntos de Guerrero con escalas estratégicas en Cuernavaca.
Este servicio es la puerta de entrada a destinos fascinantes como Taxco de Alarcón, un Pueblo Mágico incrustado en la montaña que es famoso mundialmente por su exquisita orfebrería en plata y su impresionante arquitectura colonial, coronada por la Parroquia de Santa Prisca. Por otro lado, al final del trayecto por la Costa Grande aguarda Zihuatanejo, un antiguo pueblo de pescadores que ha sabido conservar su atmósfera bohemia y relajada, ofreciendo bahías de aguas tranquilas y una gastronomía basada en productos frescos del mar que lo convierten en el refugio ideal para quienes buscan un contacto más auténtico con el Pacífico mexicano.







