Carnaval de Veracruz: una fiesta que se vive con los cinco sentidos
Ciudad de México, 28 enero 2025. - Hay lugares donde la alegría no se planea, simplemente sucede. El Carnaval de Veracruz es uno de ellos.
Del 10 al 18 de febrero, el puerto cambia de ritmo. Los colores de los disfraces y carros alegóricos se mezclan con el azul del mar, mientras el malecón se llena de gente que viene a celebrar sin prisa. Todo se mueve, todo brilla y todo invita a quedarse mirando un poco más.
La música no se concentra en un solo punto: se escucha en cada calle. Batucadas, caminatas al ritmo de salsa, risas y aplausos acompañan los pasos de quienes caminan, bailan o simplemente se dejan llevar. Incluso cuando el desfile se aleja, el carnaval sigue sonando, como un eco constante que marca el pulso de la ciudad.
Veracruz también se reconoce por el aroma. El aire huele a sal, a comida recién hecha y a antojitos que aparecen a cualquier hora del día. Volovanes, mariscos, frituras y café lechero se cruzan en el camino, recordándote que aquí comer también es parte de la fiesta. Cada bocado se siente como una pausa necesaria antes de volver a la fiesta.
Y es imposible no sentirlo en el cuerpo. La brisa del Golfo refresca, el sol calienta, la espuma cae, los abrazos aparecen sin aviso y el cansancio llega con una sonrisa. El carnaval no se observa desde lejos: se camina, se baila y se vive de cerca.
Si viajas con tu perro o gato, el carnaval también puede ser una buena experiencia para ellos si se hace con cuidado: llevar siempre identificación, evitar las zonas de mayor ruido, mantenerlos hidratados y buscar momentos de descanso lejos de las multitudes ayuda a que todos disfruten sin estrés.
Para quienes planean asistir, el trayecto también forma parte de la experiencia. Hoy es posible llegar al puerto desde ciudades como CDMX, Puebla, Xalapa o Coatzacoalcos a través de rutas directas que facilitan el desplazamiento. Opciones de movilidad como JAPI, con puntos de abordaje cercanos y compra digital, permiten viajar sin pasar por terminales y con la flexibilidad de hacerlo incluso acompañado de nuestros amigos peludos.
El Carnaval de Veracruz no se explica, se vive. Es color, ritmo y libertad compartida. Una fiesta que entra por los sentidos y se queda en la memoria, con esas ganas inevitables de volver.




