miércoles, 27 de mayo de 2015

Uber y el mapa de la desigualdad en la ciudad de México

Uber y el mapa de la desigualdad en la ciudad de México

Por Bernardo Farill (@bernardofarill)

Colaborador Invitado

Este es el mapa de todos los viajes realizados en la Ciudad de México con el servicio de transporte privado Uber.

Imagen: https://www.uber.com/100/

Para los que no sepan qué es Uber: es una app que te contacta con vehículos particulares previamente aprobados que funcionan como taxis privados de lujo (el vehículo más desvencijado que aceptan es un Passat). Uno se da de alta en su app (tarjeta de crédito obligatoria), pide un taxi (señala si quiere un sedán, un vehículo de lujo o una camioneta), señala el destino, el conductor se asigna y se confirma su llegada. No hay intercambio de efectivo. Los precios son bastante más altos que los de un taxi -incluso de sitio-, y ambas partes son evaluadas para generar un registro.

Uber tiene un servicio de taxi sedán (UberX), pero en México, el país de las desigualdades, no es su principal producto. Un poco desvirtuando sus orígenes, los que quieran sumar sus vehículos a este sistema deben estar dados de alta como empresas de transporte privado. Ya no se aceptan estudiantes que necesitan el trabajo, como sucedía cuando nació el concepto.

Existen otros sistemas similares que todavía no llegan a México: LyftHailoSidecar son algunas. Esta última sigue siendo la única que ofrece el servicio de “colectivo”, ofreciendo una ventaja tangible para la ciudad al minimizar coches en las calles. Todas han causado controversia en diferentes ciudades al ubicarse en lo que hoy todavía es una laguna legal y al pisarle los callos a la industria existente de transporte privado.

Comentando el mapa, vean la Ciudad de México como la ve la clase media-alta/alta/AAA: una especie de herradura cuyo punto de inflexión es la zona Polanco-Condesa-San Miguel Chapultepec (¿ahora se explican los precios?). Los extremos los marcan Santa Fe al poniente y San Jerónimo-Pedregal al oriente.

En este mapa no existen Iztapalapa, las barrancas, el Ajusco ni el Estado de México en general. No hay pobres en él. Incluso Periférico desaparece a la altura de Xochimilco (aclaro: esto no es una crítica a Uber, es una mera descripción de cómo se usa la ciudad por un estrato de la sociedad). La única razón por la que hallamos trazos al poniente de la ciudad es por los recorridos al aeropuerto y las salidas a carretera, donde, por cierto, es impresionante la cantidad de salidas a Toluca (poniente).

Así que ya ven, el centro de la Ciudad de México, no es el centro.

La ciudad no es compacta ni fácil de circular.

La ciudad claramente no ofrece servicios de calidad bien distribuidos.

Y cuando el plano de un sólo sector de la ciudad es tan distinto al mapa “real”, podemos decir que no es una ciudad democrática.

Vamos a ver cómo cambia este mapa con el tiempo y con las decisiones que transforman la ciudad. Conforme los mapas de todos los usuarios de la ciudad se parezcan, todos ganaremos.

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