lunes, 30 de marzo de 2015

Jeremy Clarkson en estado puro, en este vídeo homenaje de Toyota




Comienzan a llegar las reacciones al despido de Jeremy Clarkson de la BBC y su salida de Top Gear, y una de las primeras que más nos ha gustado ha sido este vídeo creado por Toyota Gran Bretaña en el que dan las gracias al controvertido presentador recordando algunos de sus mejores momentos al volante de un Toyota.

Dilapidario con el Toyota Prius, Clarkson se lo ha pasado en grande con otros Toyota, como el antiguo Celica, el Hilux en diversas versiones y más recientemente el Corolla con el que hizo todo tipo de fechorías por Australia o el GT86 con el que, como no podía ser de otra forma, derrapó de lo lindo en el circuito de pruebas de Top Gear.

Volvo eres, y en Volvo te covertiras

 Los que saben de autobuses, quienes los aman, ellos siempre lo dicen, aun cuando en el area de finanzas no los escuchen.





domingo, 29 de marzo de 2015

Manual de corridas extras de autobuses



En esta temporada es común que al querer comprar un boleto de autobús en el último minuto lo que sucede es que no va a encontrar lugar, a partir de ese punto usted tiene dos opciones, deprimirse o preguntar si habrá alguna corrida extra. Estas corridas son implementadas de último minuto por las líneas de autobuses si consideran que hay suficientes personas en la terminal para determinado destino, para lograr este dato el personal de taquilla anota a las personas interesadas, de ahí la importancia de que usted pregunte por ellas.

Considere los siguientes puntos si espera una corrida extra:

1. Las líneas solo autorizan corridas extras si consideran que hay aforo suficiente.
2. Se usan camiones de reserva, lo que quiere decir que en la mayoría de los casos lo subirán a una unidad vieja con menos comodidades de las usuales.
3. El autobús se irá muy lleno
4. Las corridas extras raramente otorgan lunch box
5. En corridas extras no hay descuentos para estudiantes ni profesores.
6. Los boletos de corridas extra no se pueden cancelar.
7. Lo positivo es que muchas veces son traslados directos, sin las paradas intermedias de las corridas normales.


La cerveza artesanal en México


Foto: Vivian Bibliowicz
Productores de esta bebida han adaptado los regustos extranjeros a los paladares mexicanos.

Por: Carlos Ramón Morales
A finales del siglo pasado, este tipo de cerveza comenzó a producirse y consumirse en la región del centro del país. Hoy, su gusto se ha extendido a toda la República. ¡Conoce la historia y secretos de este “trago indie”!




Los microcerveceros coinciden en que el pionero de la cerveza artesanal es Gustavo González, creador de la legendaria Cosaco. Él empezó a elaborar cerveza desde 1995, alentado por el impulso de los artesanos estadounidenses. En 2000 creó su marca. “Son cervezas maltosas, cremosas y muy puras, no quiero embotellar porque Cosaco nació en barril y al hacerlo siempre habría comparación.”

Cosaco tiene tres estilos: negra, roja y güera. La primera cumple con la percepción de la gente que asume a las cervezas oscuras de calidad superior; la segunda es un juego de sabores, con maltas caramelizadas y notas frutales. La güera busca complementar el espectro: “Va con notas de miel y termina con un poco de amargor del lúpulo; su espuma es densa, está hecha para complementar a las otras. No podía ser una lager aguada.”

Fiel a la mística de la cerveza artesanal, Gustavo encuentra cierto orgullo en su venta minoritaria y especializada. “Prefiero que se venda Cosaco donde no haya punchis punchis ni niñitos de 18 años emborrachándose. Si un vaso de Cosaco cuesta 60 pesos, la gente no la toma para embriagarse, sino para disfrutar.”
Cervezas de sabores

En Tlalnepantla están las plantas de Calavera y Jack, ambas interesadas por experimentar, si bien el camino de cada maestro cervecero ha sido distinto.

Bjorn Gilbert Nielsen fundó Calavera en 2008, después de ganar un concurso en Dinamarca de cerveza casera. Sus productos se caracterizan por un toque adicional a su hechura formal. “La Mexican Imperial Stout es una cerveza negra con notas de chocolate y café, pero además tiene chile morita, chile ancho, huajillo, chipotle; la diseñamos para que maride con mole.” Y fue una pena no haber probado la Yule, de estilo belga, con ingredientes de ponche como chabacano, tejocote y caña de azúcar. “Cuando la cocinamos toda la calle huele a posada.” La Sanctum es una weizen con hoja santa, anís y nuez moscada.

Calavera quiere ser autosustentable, con malta y cebada producidas en México (usualmente se importa de Estados Unidos, Inglaterra, Alemania y Bélgica), que trabaje con energía solar o eólica, aliados con ejidos que puedan desarrollar sus productos. Y quieren, al cabo de una década, llegar al millón de litros de cerveza anuales.

Jack nace del deseo de José Morales y su esposa Claudia Rivera por hacer un negocio que los independizara de sus trabajos. Algún día caluroso compraron cervezas. Se preguntaron qué tan difícil sería hacerlas. Descubrieron la existencia de los home brewings, y el único que entonces había en México, Héctor Maldonado, los proveyó de su primer kit casero. ˝Al principio fue un desastre, todo se echaba a perder y tienes que controlar la fermentación, es un problema porque cuando se sale de control se convierte en vinagre”, explicó José. La experiencia hubiera quedado en triste aventura hasta que Maldonado le sugirió que se especializaran en un tipo de cerveza. Cuenta José que su esposa lo alentó y lo mandó nada menos que a Irlanda.

Llegó a un pub donde el maestro cervecero prometió enseñarle a cambio de que trabajara para él. José lavó pisos y baños, limpió mesas y lidió con borrachos, hasta que ocho días después conoció la planta y la receta que importó a México. “Era una imperial stout que en Irlanda se hacía para enviar a los zares de Rusia, yo la rebajé un poco porque el mercado mexicano no está acostumbrado a sabores tan fuertes ni tan amargos, entonces volvimos a hacer inversiones fuertes.”

Jack se vende en estilos porter y stout. Pronto sacarán una cerveza weizhen, fermentada con pulpa de mango. ”Queremos quedarnos con cuatro estilos, no caer en los experimentos de antes”, explica José, quien se confesó ser un maestro cervecero con más olfato que gusto. “Claudia va catando; ella trabaja en los sabores y yo siempre estoy oliendo.”
Empresas refrescantes

No todos son proyectos personales, empresarios en grupo también crean restaurantes-bares con el agregado de producir su propia cerveza. Beer Factory, que nació en 1997, ha abierto distintas sucursales, todas con su propia planta cervecera. Se puede encontrar en Santa Fe, Cuicuilco, Mundo E, pero empiezan a abrirse en Puebla yJalisco. Sus cervezas de línea son cinco: Mediterránea (light ale), Coronel (pilsner), Santa Fe (Viena), Coyote (pale ale) y Luna Llena (stout irlandés). Además, hacen cervezas de sabores.

“Hacemos la cerveza en la mañana, de siete a tres de la tarde”, explicó Rafael Galindo, Jefe de Control de Calidad. “A las doce se abre el restaurante y el cliente que llegue a esa hora y quiera ver la elaboración de cerveza, le ofrecemos un tour”. Galindo explicó que, como artesanos de la cerveza, cumplen con la Ley de Pureza Alemana establecida en 1516. “Indica que la cerveza artesanal sólo puede elaborarse con cuatro ingredientes: malta de cebada, agua, lúpulo y levadura. Hacemos volúmenes pequeños y no utilizamos adjuntos”. Pronto venderán sus cervezas en botella, para que puedan disfrutarse sin necesidad de ir al restaurante.

El reto de Primus, elaboradores de la cerveza Tempus, tiene un carácter más gremial: consiste en reunir a los microcerveceros mexicanos bajo el lema: “Por Una Cerveza Libre”, que refuerce una identidad. Para asumir ese liderazgo, Rodolfo Andreu antes debió crear su propia marca y de ahí a un proyecto empresarial que comprende no sólo la elaboración de cerveza, sino también la apertura de bares que vendan creaciones propias y de otros. “Empecé a hacer cerveza en octubre de 2004 e invité a mi primo a crear Primus en 2006. Un año después, salió al mercado Tempus Alt. En octubre de 2008 saqué Tempus Doble Malta, con un estilo estilo atlbier imperial: una cerveza con más alcohol y más cuerpo.”

Dueños de los bares El Depósito y La Graciela, los hacedores de Primus quieren proponer a su cerveza como una bebida con la misma calidad que el vino, de modo tal que en los restaurantes hubiera cartas de cervezas por estilos, así como existen de vinos.

Las cervezas artesanales no sólo están disponibles en la Ciudad de México; tiene bastiones importantes en Guadalajara, Baja California y Monterrey, además de marcas que van sobresaliendo en otros estados del país. En todos, ha sido un gozoso juego de sabores, experimentos, impulsos y aromas: una experiencia multisensorial que va cautivando a los paladares mexicanos y que tiene una presencia cada vez más fuerte en las mesas gourmets de México.
Dónde catarlas

El Depósito
Baja California No.375, Colonia Condesa, Ciudad de México

La Belga
Venta de cerveza
Querétaro casi esquina Orizaba, Colonia Roma Norte, Ciudad de México

La Graciela/ Taller de cerveza artesanal
Orizaba No.163, Colonia Roma, Ciudad de México

Bar Zazá/ Pizzas y cerveza artesanal
Pachuca No.1, Colonia Condesa, Ciudad de México

Beer Factory
Sucursales en el DF: Plaza Cuicuilco, Centro Comercial Santa Fe y Av. Insurgentes Nte No.1812; en el Estado de México: Centro Comercial Mundo E y Pabellón Las Torres Megasatélite; en Puebla: Centro Comercial Angelópolis.

Fin de semana en Hidalgo


Foto: México Desconocido
Fin de semana en Hidalgo

Por: Beatriz Santos Pruneda
¿No se te antoja pasar unos días en el bosque? Te presentamos una nueva forma de practicar el turismo alternativo, y de pernoctar en una cabaña -con total seguridad-, en el poblado de Apulco, Hidalgo. ¡Te encantará!


Nuestra vista en el mapa se detuvo en Hidalgo, por su cercanía a la Ciudad de México y porque tiene una zona boscosa muy agradable. El invierno nos despertó el deseo de una larga caminata entre pinos y tal vez, hasta hacer una fogata por la noche. Pero, ¿ dónde? Buscando un poco, encontramos un tríptico de la Asociación de Haciendas y Casas Rurales y después de una llamada, nos recomendaron Santa Cecilia, que prometía una cabaña amueblada en un entorno excepcional y atención personalizada de los propios dueños.
Viernes

20:00 hrs. Aunque nos costó un poco de trabajo y mucha paciencia salir de la ciudad por la tarde, valió la pena, pues después de hora y media de carretera, llegamos aApulco, un pequeño poblado donde hay una ex hacienda con el mismo nombre. Guillermo, el dueño de Santa Cecilia, nos recomendó que pasáramos primero por aquí, ya que hay un paquete que consiste en alojamiento y vuelo en globo al otro día. Así que después de instalarnos en nuestras habitaciones, la propia dueña, Noemí Domínguez, nos dio un pequeño tour por su antigua y bien cuidada propiedad. Terminamos platicando en la enorme cocina, al calor del fogón, y después de cenar nos fuimos a dormir.
Sábado

6:00 hrs. Nos levantamos muy temprano, ya que los viajes en globo deben hacerse en las primeras horas de la mañana, cuando el viento está en calma (12 a 18 kilómetros por hora).

Nos trasladamos a un campo de fútbol donde son los despegues. Ahí, mientras inflan los globos, la anfitriona nos ofreció jugo, café y galletas; dando pequeños sorbos y disfrutando del amanecer, vimos cómo tomaba forma el gigante aerostático de 250 kilos.

7:00 hrs. Fue muy emocionante el despegue, y en pocos minutos ya estábamos envueltos por un remanso de paz. Íbamos nueve amigos y apenas deseamos hablarnos. Sobraban las palabras. Sólo intercambiábamos sonrisas. Lo especial de este vuelo fue adentrarse a la barranca de Santa Clara. La canasta rozaba las copas de los árboles y la luz jugaba entre las ramas, mientras pasábamos entre la bruma, arriba de un riachuelo y tomábamos rumbo indefinido. El experimentado operador nos fue explicando un poco acerca del pilotaje del globo y nos dio mucha confianza. Como traen radios de alto alcance, se comunican con el equipo de tierra y les van diciendo el posible lugar de aterrizaje. Ellos se adelantan y si pueden, piden permiso a los dueños del terreno. Así, tocamos tierra casi casi, mágicamente. Mientras platicábamos nuestras impresiones, el globo ya estaba guardado y listo para ser remolcado.

9:00 hrs. De vuelta a la Ex hacienda Apulco fuimos directo al comedor, donde nos esperaban unas diez cazuelas de ricos guisados, tortillas recién hechas, café de olla y pan dulce. ¡Nos sentimos más vivos que nunca! Y apenas comenzaba nuestro fin de semana.

10:30 hrs. Después de despedirnos de Nohemí y de sus 11 hermosos perros, partimos ahora sí a Santa Cecilia. En 15 minutos ya estábamos en un sendero boscoso que prometía mucho. La casa está a final del camino. Los ocres y el olor a pino nos dieron la bienvenida. Sonrientes, fuimos presentados a toda la familia, que serían nuestros anfitriones por el resto del fin de semana.

11.30 hrs. Después de instalarnos en la cabaña aledaña a la casa, nos dimos una ducha y salimos a dar un recorrido por la propiedad. Después nos separamos. Unos nos quedamos a tomar una terapia de relajación y otros prefirieron hacer senderismopor la zona, que por cierto, es sumamente segura. Las dos actividades fueron muy relajantes. La terapista nos dio a elegir entre reiki, masaje anti estrés, reflexología y flores de Bach.

13:00 hrs. Una sorpresiva lluvia nos hizo resguardarnos en la sala familiar, nada más propicio para platicar y tomar un aperitivo. Aunque es poco común, el concepto de tomar los alimentos precisamente en el comedor de los dueños es verdaderamente agradable. Te atienden como al mejor de sus amigos y te olvidas del mesero y qué elegir en el menú. Los platillos salen directamente del recetario de la señora de la casa, Ceci. Todo nos resultó delicioso.

16:00 hrs. Todavía teníamos algo de energía, así que probamos las bicicletas de montaña. El Corredor Turístico de la Montaña se localiza en la parte noreste del estado de Hidalgo. Es la región denominada Comarca Minera por sus 500 años de explotación interrumpida y la conforman los municipios de Mineral del Chico, Mineral del Monte, Huasca de Ocampo, Omitlán de Juárez, Acaxochitlán, Epazoyucan,Cuautepec de Hinojosa y Calnali, en la sierra huasteca. Lo más cercano a Santa Cecilia es Acaxochitlán, un pequeño pueblo que visitaríamos el domingo. El pedaleo estuvo muy bien. Después de descansar un rato, nos convencieron para dar un último paseo por el bosque, la meta era conocer una pequeña presa, a unos cuantos kilómetros de ahí. El sol caía y el ambiente era apacible, tanto que se nos fue el tiempo. El viento fresco nos alertó que teníamos que regresar, como no había luna, fue totalmente a oscuras. Fue la caminata más divertida de nuestra vida como adultos. Con lodo hasta las rodillas y varios tropezones, llegamos a la casa para cambiarnos y cenar.

20:00 hrs. Esta zona tiene un clima muy cambiante. En un solo día puedes tener todas las estaciones del año, así que considere vestirse en capas y llevar al menos dos pares de zapatos muy cómodos o tenis. Las noches por lo regular son frescas y en invierno son realmente frías, pero con una chamarra de pluma es más que suficiente.

Guillermo, Ceci y los niños ya estaban preparando todo para la fogata. Y entre historias, hamburguesas y bombones se nos fue la velada hasta que nos fuimos a descansar.
Domingo

9:00 hrs. Parecían incansables nuestros anfitriones. El desayuno estaba listo y la mesa perfectamente dispuesta desde temprano. Nos ofrecieron tamalitos de Acaxochitlán, frijoles refritos, crujientes buñuelos y un formidable pan dulce. Fue tanto nuestro entusiasmo, que ofrecieron llevarnos a la panadería, en donde por cierto, elaboran el pan en un enorme horno de leña y cuando van niños de campamento a Santa Cecilia, los llevan para que hagan su propio pan para la comida.

10.30 hrs. Salimos al pueblo de Acaxochitlán, a 5 kilómetros de la casa, para dar una vuelta por su tianguis dominical. ¡Había de todo! La ropa hecha por los indígenas es muy bonita. Compramos algunas blusas de algodón bordadas con vivos colores, queso fresco, longaniza, palo azul (pedazos de tronco que se ponen en una jarra de agua y son buenos para los riñones), molotitos de papa con salsa verde; y Victoria, nuestra pequeña nueva amiga, hasta compró una pareja de cotorros. Por supuesto, no nos olvidamos de pasar a la panadería y llevamos varias bolsas, incluso compramos una “cuelga” para una amiga. Es una gran empanada rellena de queso que cortan en lugar del típico pastel de cumpleaños. Se las recomendamos.

11.30 hrs. A 15 kilómetros están las Cascadas de Chimalapa. No son las caídas de agua más impresionantes que hayamos visto, pero es un paseo muy agradable y el lugar es muy apacible.

13:00 hrs. Volvimos por nuestras maletas y Guillermo nos convenció para que nos fuéramos ya comidos. No nos hicimos del rogar. De camino a la ciudad comentamos lo agradecidos que estábamos con la familia que nos abrió las puertas de su casa y nos enseñó una nueva forma de viajar, disfrutando de la naturaleza de una forma muy singular. Regresamos con nuevos amigos, sin duda.

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