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Taxis aéreos, opción ante tráfico y obras

Llegar en 15 minutos de Toluca a Santa Fe es posible, pero se necesita volar para lograrlo... y pagar unos 9 mil pesos. La opción son los taxis aéreos, que operan desde hace dos décadas en la Ciudad de México y cobran 600 pesos el minuto.
Aunque menos de 10 por ciento de la población puede usar este servicio para evitar hasta dos horas a vuelta de rueda en avenida Constituyentes: volar en el DF es una comodidad que pagan empresarios, artistas, funcionarios o políticos.
Una hora de vuelo en aerotaxi cuesta entre 3 y 5 mil dólares, de acuerdo con la capacidad y lujo de la aeronave, que puede ser de tres hasta de 15 plazas; es decir, como mínimo a 600 pesos el minuto.
El aeropuerto de Toluca, a donde llegan los vuelos particulares, es la principal sede de los taxis aéreos que viajan a la Ciudad de México y que en muchas ocasiones tienen como destino Santa Fe. Pero pueden ir a cualquier edificio con helipuerto.
De acuerdo con empresas del ramo, hubo un repunte en 2000 a causa del “terror” a los secuestros, aunado a las dificultades del transporte terrestre en el DF.
El capitán Alejandro Vitar, quien vuela desde hace más de 30 años y ahora dirige la empresa Fly Jet Ejecutivos, comenta a MILENIO que la inseguridad es un factor que disparó el servicio de taxi aéreo.
No todo es miel sobre hojuelas. La actividad viene volando bajo por algunos clientes que adquieren aeronaves y las registran como taxi aéreo con el propósito de mantener el helicóptero —500 mil pesos mensuales—, y en no pocas ocasiones para evadir impuestos.
Esta competencia desleal ha ocasionado a las empresas de aerotaxi pérdidas considerables de clientes, que han suplido con “viajes de placer”.
Por esta razón, no es extraño observar en el cielo de la capital las hélices de un Bell 206, con capacidad para tres pasajeros, paseando a un par de enamorados o un Augusta 109 que por 4 mil dólares se convierte en un escenario romántico para la entrega del anillo de compromiso.
En calidad de aerotaxis regulares se tienen registradas 90 empresas como la Compañía Mexicana de Aviación SA de CV, DHL de Guatemala SA, US Airways Inc, United Airlines, entre otras.
Prohibido volar
El servicio de aereotaxi se realiza desde hace dos décadas en México y han pasado 16 años desde que por decreto presidencial se les impidió volar desde el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México.
Las empresas dedicadas a este servicio han realizado por lo menos dos intentos para asociarse con firmas comerciales, como la empresa en quiebra Mexicana, para operar en la ciudad y hacer más accesible el servicio, pero el proyecto ha fracasado a causa de la oposición de los taxistas del AICM.
Riesgos en el aire
Pero volar también es un riesgo, no sólo por las inclemencias del tiempo, sino por el riesgo de sufrir desde una estafa hasta un asalto
con violencia.
El comandante José Luis Vite, dueño de la empresa Escala, no puede olvidar el día en que un par de hombres trajeados, portafolio en mano, se aparcaron en sus oficinas en un auto lujoso.
Acompañados de mujeres rubias, elegantes, los hombres solicitaron el servicio. Un vuelo de placer, más de una hora de excentricidades.
“Aterrizamos en un hotel cinco estrellas del centro de la ciudad, a los pasajeros los esperaba una suite de lujo, música, botellas de champaña...”, narra el piloto.
Terminó el servicio. Al día siguiente recibió una llamada del hotel para saber el paradero de sus clientes. “Ni idea”—respondió. Enseguida su secretaria confirmó la estafa: “El cheque no tiene fondos”.
El capitán Maximino González, piloto desde hace 30 años, dice que hace un par de años unos presuntos hombres de negocios contrataron una empresa de aerotaxi para un traslado corto. Al aterrizar en el helipuerto de un hotel sacaron armas largas y sin miramientos bajaron al piloto y huyeron con la nave.
José Luis Vite, quien vuela desde hace más de 20 años, recuerda que hace unos meses lo contrató un senador para una gira de trabajo en Arcelia, Guerrero. Un vuelo sencillo se volvió un infierno.
“Volamos sin contratiempos, pero ya al descender en Tierra Caliente, las cosas se pusieron negras... De regreso entendí por qué a la zona no entran aviones del gobierno.”
Al bajar del helicóptero los recibió un comando de policías, encapuchados y con armas de alto calibre. El senador atendía su reunión: el capitán intentó salir a comer, pero se le pegó una escolta de uniformados.
—¿Por qué tanta seguridad? —preguntó, al tiempo que una niña se le acercó para saber la hora a la que partiría la nave y el lugar de origen. “No sé”, respondió el capitán Vite.
—Aquí no hable con nadie, capitán —ordenó un escolta.
—¿Por qué?
—Porque aquí no hay gobierno, aquí gobierna el narco y esa niña es informante de un cártel.
En expansión
Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam) indica que en los últimos 20 años se han registrado en el país 7 mil 556 usuarios como empresas de taxi aéreo, regular y no regular.
Como taxi aéreo se ha registrado desde aeronaves de personas físicas hasta del ejército de EU, fuerza aérea chilena, venezolana, hondureña, brasileña, colombiana y argentina.
Son 7 mil 466 las empresas registradas por la dependencia federal, entre las que se hallan grupos empresariales, bancos, inmobiliarias, de servicio aéreo e incluso del Centro de Investigación y Seguridad Nacional, SNTE, Marina y la Defensa Nacional.
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