En riesgo, el reconocimiento como espacio de la biodiversidad más importante de AL
Robo y contrabando hormiga de maderas preciosas amenazan la zona boscosa. Cuatro aserraderos, liderados por igual número de familias, los depredadores.
La devastación supera las 10 mil hectáreas, de acuerdo con la Semarnat. Foto: Especial
Los mercenarios escudados en el conflicto agrario que priva en la zona realizan robo y contrabando hormiga que ha diezmado y socavado gran parte de la reserva protegida, comprendida por una extensión de 135 mil hectáreas de selva tropical y bosques de maderas preciosas.
También hay registro de incendios forestales provocados por el desmonte de terreno realizado por bandas del crimen organizado y ganaderos que cambian el uso de suelo para concebir la siembra de estupefacientes.
Las cifras por deforestación y tala ilegal varían, pues mientras la Comisión Nacional Forestal (Conafor), acepta que anualmente se pierden en Los Chimalapas poco más de 5 mil hectáreas de bosques, la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) establece que la devastación supera las 10 mil hectáreas.
De acuerdo con las indagatorias realizadas por la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (Profepa), la tala ilegal de bosques en los Chimalapas es llevada a cabo por cuatro aserraderos que operan de forma irregular en la zona, liderados por igual número de familias de caciques.
“Se escudan en el conflicto, extraen ilegalmente madera que comercializan ilícitamente fuera del país”, señala la dependencia.
La investigación agrega que los talamontes operan resguardados por gavillas armadas que ayudan a proteger el cruce de sus camiones a través de brechas y veredas a campo traviesa que utilizan para saquear los bosques.
Las unidades de doble remolque son cargadas durante las madrugadas hasta con una capacidad 30 metros cúbicos de maderas preciosas como encino, caoba, cedro y pino; en ocasiones hasta la policía local les brindan protección.
Señala que las zonas de mayor conflicto por la presencia de madereras y carpinterías ilegales se ubican en el área limítrofe entre Chiapas y Oaxaca, en el municipio de Cintalapa.
Otros aserraderos saquean la madera en tablones que son trasladados en grandes volúmenes, también por gente armada y encapuchada, algunos con antecedentes penales vinculados con grupos de la delicuencia organizada.
En entrevista, el subdelegado del área Jurídica de la Profepa, José Manuel Galán Hernández, revelo que son al menos 15 las denuncias penales las que se han presentado por el aprovechamientos y transportación ilegales de madera, de las cuales más de la mitad han sido consignadas ante el agente del Ministerio Público federal.
En tanto, las autoridades comunales de San Miguel y Santa María Chimalapas, responsabilizan al Presidente Felipe Calderón de generar la inestabilidad y demandan la mediación del gobernador Gabino Cué para pacificar la zona.
Los inconformes aseguran que prevalece la tensión, específicamente en el área del conflicto limítrofe entre Oaxaca y Chiapas.
- Claves
La responsabilizan
• Comuneros de Benito Juárez y San Antonio, pertenecientes a San Miguel Chimalapa, responsabilizan a la Semarnat de autorizar permisos ilegales de tala de madera en la zona en conflicto.
• El agente municipal de Benito Juárez, Bernabé Solano Jiménez, denunció que el saqueo de madera continúa y no hay autoridad que intervenga para detenerlo.
• Recordó que está suspendida la explotación forestal en el área de litigio, problema que se agudizó luego de la resolución presidencial emitida en 1967 y que otorgó a los Chimalapas 134 mil hectáreas.